martes, 15 de septiembre de 2015

La BURLA

En situaciones en donde se requiera hablar en público, o expresar algo que aportará a la idea predicada en el grupo, nos encontraremos con muchas preguntas inconscientes, o no, en nuestro interior, por ejemplo: ¿Qué dirán? ¿Qué dirá la chica que me gusta, o el chico? ¿Se burlarán de mí? ¿Qué pensaran de lo que digo o hago? ¿Estará bien lo que voy a decir?

En estos momentos nos invaden nervios y miedos, una serie de emociones que nos LIMITAN a dar un potencial, quizá escondido en nosotros hace mucho tiempo, y es el de expresarse como joven y transmitir tal cual lo que pensamos en palabras audibles.

Una de las cosas que nos limitan a expresarnos o crecer espiritualmente es el ¿qué dirán?, por congruencia o símil: La burla o el escarnio.

¿Qué es el Escarnecer?

Es burlarse de nuestro prójimo por sus defectos, su forma de pensar, hablar, dirigirse hacia otro, etc.
Cuando una persona se burla de otros, y más aún si la persona burlada no se encuentra, no solo estaríamos hablando de escarnecer, sino de “murmurar” de tal hermano.

En todos los casos, los que toman el rol de burlador son personas inseguras de sí mismas, cobardes, con miedo a crecer, a los cuales le es necesario burlarse para dejar mal a otra persona. Con esto se sienten poderosos y capaces de denigrar a cualquiera, teniendo así en poco a su prójimo. El hecho de que el otro exprese sus ideas, y sean mejores que las de él, le causa pavor total.

El miedo que nos genera una persona que se burla, llega a inhibirnos, neutralizando de manera total nuestra expresión, llevando así, toda la conversación al chiste y a la broma, burlándose de sus semejantes, distrayendo el fin de la charla, arrastrando consigo a los más débiles del grupo. Esto genera descontento, división, peleas, etc



Proverbios 22:10 [NTV]
Echa fuera al burlón, y también se acabarán las peleas. Los pleitos y los insultos desaparecerán

Proverbios 22:10 [RVR 1960]
Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la contienda, Y cesará el pleito y la afrenta.


Un escarnecedor es un insensato, aquí algunos tips de proverbios para reconocerlos:

A. El necio es malvado (injusto).

El insensato no quiere nada con lo santo, lo recto, lo bueno; persiste en la maldad.

«Deseo cumplido es dulce al corazón, para el necio es odioso apartarse del mal» (13.19).
«El necio se divierte haciendo trampas, el hombre prudente es hábil». (10.23)
«Los necios se burlan de la culpa, los rectos disfrutan el favor». (14.9)

B. El insensato es imprudente.

A través del libro de Proverbios, el necio es la contraparte del sabio, así como la sabiduría se contrapone a la locura. El insensato no posee sabiduría, no puede obtenerla.

1. El insensato no posee sabiduría:
«Labios honrados apacientan a muchos, los necios mueren por falta de juicio» (10.21; cf. 1.20-33).

2. El insensato no es capaz de obtener sabiduría:
«De qué le sirve al necio tener dinero para comprar sensatez si no tiene seso? (17.16).
«El cínico busca sensatez y no la encuentra, el saber es fácil para el inteligente» (14.6).
«La sensatez es demasiado para el necio: no abrirá la boca en público.» (24.7).

Según los versículos anteriores, el insensato no tiene ninguna capacidad para la obtención de sabiduría. Podría decirse que no tiene inclinación a ella. Tal vez, puede buscar sabiduría pero es incapaz de reconocerla o de conservarla.

3 El insensato no desea la sabiduría, si la encuentra la rechazaría.
«El temor al Señor es el principio de la sabiduría, los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.» (1.7; cf. 1.22).
«El hombre inteligente procura saber, la boca del necio se apacienta de necedades» (15.14)
«El necio no ama la discreción, sino publica lo que piensa.» (18.2)
«No hables a oídos insensatos, porque despreciarán tus sensatas razones.» (23.9)



C. El insensato es poco realista.

El necio no puede ver las cosas como son. Tuerce la realidad por la desviación que tiene en su vida.

1. El necio es poco realista en cuanto a su conocimiento y capacidades. Podría decirse que es una persona fanfarrona que se considera superior, se arroga derechos, desprecia a los de arriba y a los de abajo.
«Quien actúa con pasión e insolencia tiene fama de insolente, fanfarrón y cínico.» (21.24).

2. El insensato es poco realista en cuanto a la vida. Cree que las cosas son fáciles de obtener.
«De qué le sirve al tonto el dinero, si no tiene entendimiento; ¡la sabiduría no se compra!» (Pr. 17.16, BLS).

3. El insensato se despreocupa por la realidad.
«El prudente se orienta por la sensatez, el necio mira a las musarañas» (17.24).

4. Podemos construir una ficha del necio en su actitud arrogante. Nótelo en los siguientes versículos de la versión BLS, esté atento las palabras en cursiva:
«Ustedes, jovencitos sin experiencia, enamorados de su propia ignorancia; y ustedes, jovencitos malcriados, que parecen muy contentos con su mala educación, ¿seguirán siendo siempre así? Y ustedes, los ignorantes, ¿seguirán odiando el conocimiento? (1.22)
Dios se burla de los burlones, pero brinda su ayuda a los humildes. (3.34)
Si corriges a los burlones, sólo ganarás que te insulten; si reprendes a los malvados, sólo te ganarás su desprecio. (9.7)
El hijo sabio acepta que su padre lo castigue; el hijo malcriado no permite que le llamen la atención. (13.1)
El malcriado quisiera ser sabio, pero jamás llegará a serlo; en cambio, el entendido muy pronto gana conocimientos. (14.6)
Al malcriado no le gusta que nadie lo corrija, ni se junta con los sabios. (15.12)
El tonto sólo aprende a través del castigo; al que es sabio le basta con sólo ser reprendido. (19.25)
Para el malcriado, el castigo; para el tonto, los azotes. (19.29)
Es de tontos emborracharse porque se pierde el control y se provoca mucho alboroto. (20.1)
Qué bien le queda al orgulloso que lo llamen «¡Malcriado y vanidoso!» (21.24)
Jóvenes sin experiencia acepten el consejo de los sabios, y aprendan del castigo a los malcriados. (21.11)
Aleja de ti al buscapleitos y se acabarán los problemas. (22.10)
El que sólo piensa en pecar se gana el título de necio. ¡Y nadie los aguanta! (24.9)

D. El insensato es indisciplinado.

El necio mira el dominio propio como algo que no vale la pena seguir. Por tal razón, su vida carece de disciplina.

1. El necio es indisciplinado con sus bienes materiales:
«Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio pero el necio lo disipa.» (21.20)

2. El necio es indisciplinado con su genio:
«El necio muestra en seguida su rabia, el que disimula el insulto es sagaz.» (12.16).
«El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio la reprime» (29.11)

3. El insensato es indisciplinado con su boca:
«El hombre sagaz encubre su saber, el insensato grita su necedad.» (12.23, cf. 10.14)
«La lengua sensata destila experiencia, la boca del necio borbota necedades» (15.2; cf. 18.2,7; 10.8,10)



E. El insensato no es confiable

1. No se puede confiar en lo relativo al trabajo: por ser deshonesto y malvado. (26.6 y 10).
«Enviar como mensajero a un tonto da lo mismo que no enviar a nadie.» (26.6, BLS)
«Tan peligroso es que lances piedras al aire, como que a un tonto le des trabajo en tu casa.» (26.10, BLS)

2. No se puede confiar en sus palabras. Las palabras del necio deben ser siempre aclaradas porque es mentiroso y murmurador.
«Labios embusteros encubre el odio, quien difunde calumnias es insensato.» (10.18).
«La pericia del sagaz discierne su camino, la necedad del insensato se engaña.» (14.8).
«Más vale pobre de conducta íntegra que embustero insensato.» (19.1)

3. En ocasiones, cree que sólo él tiene la razón:
«Lengua sensata destila experiencia, la boca del necio borbota necedades.». (15.2)
«Los labios del sensato destilan experiencia, la mente del necio es insensata.» (15.7, cf. v. 14)

F. Al insensato no se le puede enseñar.

1. Intentar enseñar a una persona insensata es un trabajo frustrante, y muy a menudo doloroso. La sabiduría y la instrucción no son para el necio. (1.7)
«Porque aborrecían el saber, y no escogían el respeto del Señor; no aceptaron mis consejos, despreciaron mis reprensiones; comerán el fruto de su conducta, y se hartarán de sus planes. La rebeldía da muerte a los irreflexivos, la despreocupación acaba con los imprudentes...» (1.29-32).

2. El insensato se opone a la disciplina.
«El necio desprecia la corrección paterna, quien cumple los avisos se hace cauto.» (15.5).
«Quien corrige al cínico se acarrea insultos; quien reprende al malvado desprecio; no reprendas al cínico, pues te aborrecerá; reprende al sensato, que te lo agradecerá...» (9.7-8).
«El insolente no quiere que lo reprendan, y no se junta con los hombres sensatos.» (15.12).
«Una reprensión aprovecha al prudente más que cien golpes al imprudente.» (17.10).

3. La insensatez en el necio tiene raíces profundas. Cuesta mucho quitar la necedad, la mayoría de los intentos fracasan.
«Aunque machaques con el mazo al necio en un mortero entre el grano molido, no se apartará de él su necedad.» (27.22).

4. Al necio es difícil enseñarle que está en un error. Recalcarle su condición es una locura.
«Perro que vuelve a su vómito es el necio que insiste en sus sandeces» (26.11).
«El perro vuelve a su vómito, y el necio insiste en su necedad.» (26.11, BLS)
La relación entre el vómito y el borracho está bien afirmada en el A.T. (Véase Jr. 25.27; Is 19.14; 28.8)

5. Es irónico, pero en ocasiones, el necio pretende enseñarle a otras personas su sabiduría, hace alarde de su saber.
«Si realmente eres sabio, no presumas de lo que sabes; sólo los tontos se jactan de su estupidez.» (Pr. 12.23, BLS)
«Al tonto no le interesa aprender sino mostrar lo poco que sabe.» (Pr. 18.2, BLS)

G. El necio es despreciable, difícil e indeseable.

1. Su insensatez perjudica la sociedad: Le causa dolor a familia, especialmente a sus padres (15.20); le causa amargura a su familia. (10.1; 17.21, 25; 19.23). El insensato causa desastres. (10.14; 17.12) Impide que otras personas entiendan. (14.7) Tiene una actitud de calumniosa. (10.18) Causa rencillas, divisiones. (20.3).

2. Los labios del necio entran en contienda, y su boca clama por los golpes. (18.6).
«Cuando el tonto abre la boca, causa discusiones y pleitos.» (18.6, BLS)
«Echa fuera al burlador, y se evitará la contienda; también cesarán el pleito y la afrenta.» (22.10).
«Los burladores agitan la ciudad, pero los sabios aplacan la ira.» (29.8).
«La intención del insensato es pecado, y el burlador es abominación a los hombres.» (24.9).



Por Leonardo Quiroga
Dios les bendiga

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