lunes, 24 de agosto de 2015

La cultura brócoli

¿Qué tan importante es comer lo que se nos pone por delante?
Es más importante de lo que parece. Nosotros como embajadores del reino somos constructores de los diseños arquitectónicos del cielo aquí en la tierra. Debemos construir como embajadores, el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la gentileza, la bondad, la fidelidad, la humildad y el autocontrol [Gálatas 5:22-23].

Batallar contra la carne, nos hace guerreros violentos contra los deseos, los pensamientos y los sentimientos de este mundo.
Dice la palabra del Señor:

Gálatas 5:16-17
Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

La primera construcción es interna ante el Señor, en la que nuestros cuerpos deben ser ofrendas de sacrificio vivo y agradable [Romanos 12:1], luego continuando en nuestro hogar [Josué 24:15] y terminar siendo una fuente de agua que salte para vida eterna [Juan 4:14]. Somos la sal de la tierra y la luz del mundo [Mateo 5:13-14], y en ese estatus de practicantes de las verdades del reino debemos transmitir con autoridad los fundamentos y las columnas estructurales de la Iglesia del Dios viviente.

¿Qué clase de maestros somos a los que nos rodean? Cómo podemos enseñar y ser ejemplos si nosotros no somos los primeros ejemplos.

Cómo puede un padre enseñarle a su hijo a no llegar tarde a la escuela si él mismo llega tarde a todos lados. O cómo puede enseñarle a no faltar a la escuela si cuando llueve prefiere quedarse en la cama. A muchos no les gusta el brócoli, pero sin embargo comerlo es la mejor práctica para enseñar a los hijos a comer todo lo que le ofrezcan por delante.
Uno debe practicar el dominio propio, tener firmeza en sus convicciones, estar preparados para cuando Dios disponga levantar misioneros, comer lo que a uno no le gusta, moderarse en las respuestas, ser diligente en el trabajo, ir hasta Samaria [Leer parábola del Samaritano].

Debemos ir contra nuestros gustos, sentimientos, pensamientos y someterlos a los pies de Cristo. Debemos estar preparados a lo que Dios quiere de nosotros y aunque no nos guste. Amar a nuestros enemigos es algo que como humanos es difícil de soportar, pero esto va más allá de los sentimientos o pensamientos, tiene que ver con renunciar a ellos y proceder por mandamiento. Es decir, obedecer a Dios incluso aunque nosotros no lo entendamos, o no nos guste o no queramos.
Podemos decirlo de las siguientes formas:

MORIR A UNO MISMO
RENUNCIAR A UNO MISMO
SOMETER LA CARNE
OBEDECER A DIOS

Cómo puedo formar hijos para el reino de Dios si NO como brócoli.
Cómo puedo tener un matrimonio exitoso si NO como brócoli.
Cómo puedo ser un misionero en la otra parte del mundo si NO como brócoli.
Cómo puedo enseñar la autoridad de Cristo si NO cómo brócoli.

Cuando no podemos amar a algún enemigo, ese es nuestro brócoli, debemos comer y participar de lo que no nos gusta.
Si no puedo llegar temprano a mis compromisos, ese es mi brócoli, debo comer y saborear de lo que me cuesta y hacerlo.
Cuando no puedo ayunar para Dios, ese es mi brócoli, debe renunciar al placer de comer y despojarme de satisfacer ese deseo primario y participar de la guerra espiritual contra la carne.
Si no puedo dejar de pensar en deseos contra la voluntad del Señor, aún aunque me lo pida la satisfacción el cuerpo, debo aborrecer lo malo.
Si no me gusta comer vegetales, debo someter mi cuerpo y tomar la copa de Cristo, pasar por padecimientos que van contra mi voluntad y demostrar que puedo no sólo comer brócoli sino que puedo morir por causa de mis convicciones.

Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo [Filipenses 1:6].

¡¡¡Dios les bendiga!!!



1 comentario:

  1. El Señor nos ayude. "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios" 1° Co 10:31

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